Una empresa puede poseer relaciones, datos, conocimiento o capacidades que todavía no ha convertido en otra propuesta. Llamarlos “activos” no significa que exista dinero asegurado: su valor debe demostrarse en un uso concreto.
Cuatro territorios que investigar
Clientes y relaciones
Las relaciones existentes pueden facilitar conversaciones sobre problemas adicionales. Hay que comprobar que la necesidad es relevante y que la empresa tiene legitimidad para resolverla.
Datos
La información acumulada puede revelar patrones o permitir una herramienta. Antes hay que revisar calidad, permisos, privacidad y utilidad para una decisión real.
Conocimiento
Procesos y experiencia pueden convertirse en un servicio, sistema o formación. La prueba es si otra persona puede utilizarlo y obtener el valor acordado.
Canales y reputación
Un canal facilita acceso, pero no garantiza adopción. La reputación puede reducir incertidumbre, siempre que la nueva propuesta encaje con la confianza existente.
De activo a hipótesis
Para cada territorio pregunta:
- ¿Qué problema concreto podría resolver?
- ¿Quién vive ese problema?
- ¿Cómo lo resuelve hoy?
- ¿Qué permiso o capacidad necesitamos?
- ¿Qué prueba pequeña permitiría decidir?
Escenario hipotético
Imagina una empresa que reúne información operativa para entregar su servicio. Cree que podría convertirla en un informe para clientes. Antes de construirlo, entrevista a los destinatarios, prueba un borrador manual y observa si cambia una decisión relevante.
Si nadie lo usa, los datos no se han convertido en producto. Si aparece utilidad, todavía hay que evaluar viabilidad, permisos y operación. Este escenario no es un caso real.
En BTA desarrollamos proyectos para transformar una capacidad latente en una propuesta utilizable y validarla sin dar por supuesta la demanda.
